miércoles, 7 de enero de 2015

Los vestigios vivos de Campocerrado; alquimia brava en El Gustal

“Campocerrado”, corazón de la extensa dehesa de Salamanca. Divisa verde y oro en cuya copla se hace alarde de diversas circunstancias en el devenir que enaltece la vida ganadera. Fernando Madrazo Arranz nos abrirá su ventana de afición por el toro.




Tiramos en esta ocasión de un paradigma al que hemos tenido el honor de acercaros anteriormente, seguimos la estela de “Filibustero”, hijo del famoso toro de leyenda “Mesonero”. Ajeno al legado transmitido en sus dos años como semental en la ganadería de Manuel Arranz, “Filibustero” fue lidiado y ovacionado en San Sebastián en el año 1931. El mencionado animal regó simiente sobre vacas oriundas de Vicente Martínez. Recapitulamos por tanto, vacas de Martínez cubiertas por “Filibustero”, de Graciliano Pérez-Tabernero.

Esta ganadería de Manuel Arranz fue vendida a mediados de la década de los 70 a Ramón Sánchez Recio, y parte de esa vacada iría a parar posteriormente a manos de Alfonso Navalón, predecesor directo de la divisa que hoy protagoniza nuestro reportaje, la de El Gustal de Campocerrado.




Habla el ganadero, Fernando Madrazo: -“En el año 1996 se forma la ganadería con 30 vacas de Alfonso Navalón, y “Genovés”-21, un toro que Ramón Sánchez me regaló”. A la muerte de “Genovés”, el ganadero recabaría en Juan Luis Fraile, también de estirpe “graciliana”; -“De Juan Luis Fraile adquiero un toro de nombre “Pensador”, el cual estuvo cubriendo un año. A lo sucesivo, saco con el hierro de casa dos sementales: Otro “Pensador” de la línea de Juan Luis, y un “Caribello” por la vía de Ramón Sánchez. Este último no logró dar resultados satisfactorios”.


No obstante, no acaba ahí la lista de raceadores de bravura. Un último toro de Juan Luis Fraile ha conseguido ligar a la perfección, aunando caracteres por los que suspira el ganadero. Será esta vez Vicente Sánchez-López, extraordinario aficionado y conocedor de esta divisa, quien nos hable del citado animal. También con él tuvimos el placer de compartir la mañana –“Este último toro de Juan Luis Fraile que ha padreado en El Gustal terminó siendo lidiado en la pasada feria de Cenicientos, obteniendo magníficos resultados. Su nombre “Cardillero”, herrado con el número 25, y guarismo 0”.




Desde 2012 a 2014 se adquieren dos sementales a Pilar Población: “Torrealta”-44, de magnífica reata, y “Cubano”-25. Pese a la maraña de nombres y adquisiciones ganaderas, definimos líneas mediante una síntesis más simple de lo que pudiera parecer. Simiente de la rama de Graciliano Pérez-Tabernero sobre madres procedentes de Vicente Martínez, en tiempos de Manuel Arranz. Nos cuenta Vicente Sánchez-López que la presencia de aquello de Martínez sigue siendo palpable en la actualidad; nombres, fenotipos, etc.


Tan cierto como demostrable en las fotografías que cuelgan de las paredes de la casa solariega. Vacas de Navalón aparentemente ibarreñas, pero que muestran un hocico más largo y afilado de lo que pudiera llegar a ser típico en ese encaste. Sin duda, santo y seña de la sangre de Martínez, pese a que fuera también “Diano”, toro de Eduardo Ibarra, un eslabón clave en la mencionada vacada de Vicente Martínez.



En uno de los cercados aguardan dos decenas de añojos, esperando ser lidiados la próxima temporada en novilladas sin caballos. Durante pasadas ediciones, localidades como Olite, Nájera, Orduña, o Sepúlveda fueron agraciadas con la presencia de esta divisa en sus ferias. –“En Hoyo de Pinares llegamos a lidiar una novillada con caballos, y en Navasfrías se le dio la vuelta al ruedo a uno de nuestros novillos” señala el ganadero. Inquietos al principio, terminaron posando tranquilos ante el objetivo de la cámara fotográfica.


Avanzamos, y nos adentramos en el cercado de las vacas. Se llegó a decir en más de una ocasión aquello de que, lo realmente temido del toro es la mirada, y cuan verdad encierra esa afirmación cuando contemplas las de esas madres sabedoras de la sangre que corre por sus venas. Genes de la ganadería de Juan Luis Fraile hicieron mella en la actual vacada de El Gustal, no obstante, se sigue apreciando el goterón de Vicente Martínez, sobre todo en las más longevas y veteranas provenientes de Alfonso Navalón.

Pelos tostados lucen al sol, y encornaduras muy diversas. Ante el predominio de sienes abiertas, la que muestra abrochada arboladura resalta la mirada, muy viva y penetrante.




Presenciamos una imagen tierna y bella que nos regala una vez más el campo bravo. Un becerrillo con apenas dos horas de vida, intenta seguir titubeante el paso de la manada de vacas que no para de recorrer el cercado ante nuestra presencia. Las patas del joven macho aún no han terminado de adaptarse a la nueva vida, perdiendo de vista el cobijo del harén de madres, y lo que es más importante, el de su propia progenitora. Asustado y todavía húmedo, berrea para que acudan a su amparo.


No es de extrañar que la madre apareciera encampanada y arrogante ante el reclamo de su pequeño. El reencuentro se hace patente, y observamos como la vaca luce mocha del pitón izquierdo, posiblemente como consecuencia del envite al caballo en el examen de la tienta.

Ya en distendida tertulia, nos relata el ganadero: -“No me puedo creer que desde Bruselas, hayan querido atentar de tal manera contra nosotros. Pretendían quitar la subvención de vacas madre en la raza de lidia. Entonces sí que hubieran acabado con la cabaña brava y su diversidad. No les entra en la cabeza que ahora mismo esto es insostenible, nos tienen en el punto de mira. Yo lo hago por pura afición y romanticismo” asegura Fernando Madrazo.



Cuadros de tauromaquia primigenia adornan las paredes del coqueto salón, y, es que, solo remontándonos al origen podremos proyectar planes de futuro. Acudiendo al auxilio de la identidad retomaremos un rumbo de pobre personalidad en el presente; auxilio ya prestado en el pasado por una mujer de ingente templanza, cuando aquella curva de “Campocerrado” jugó una mala pasada a dos agradecidos viajantes mentados en la conversación –“Aquella mujer, fue mi madre”, cuenta con orgullo el ganadero.


La alquimia que conduce a la rareza de la bravura seguirá presente en estos lares mientras siga apareciendo savia nueva, como la de Rodrigo, joven mayoral de la casa; vestigios vivos continuarán perpetuando esa retórica que Vicente lleva por bandera: “el campo bravo siempre vence”.






                        Jorge Rodríguez Rodríguez

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