jueves, 10 de abril de 2014

Comenzar de nuevo; Marqués de Albaserrada

Albaserrada… pareces pronunciarlo y de forma inminente venirte a la mente el gris cárdeno, la degollada badana, y el peculiar “hocico de rata” de los toros de Victorino, Adolfo, o Escolar.

También parentesco directo con el Conde de Santa Coloma, pues, el primitivo marqués de Albaserrada era hermano del maestro de la alquimia Ibarra-Saltillo.

No así en Andalucía, donde Albaserrada es sinónimo de “Tulios”, de temperamento bravo y fiero.

En la finca “Mirandilla”, término municipal de Gerena (Sevilla), nos recibe Javier Silva, torero venezolano de más de quince años de alternativa, y vaquero de la ganadería.




Las reses “saltillas” las vendió el marqués a José Bueno en 1921, y tras sucesivas ventas, llegan junto al hierro de la “A” coronada al ganadero Victorino Martín en 1965.

De este modo, en 1947 se rehace la ganadería del marqués de Albaserrada comprando a Rafael Romero de la Quintana cien vacas y dos sementales de procedencia Trespalacios, Murube, y Domecq (ésta última bajo la antigua rama que Juan Pedro poseía del Duque de Veragua). En 1949 se añaden 60 vacas y un semental de Isaías y Tulio Vázquez, de puro origen Pedrajas. También se modificaría el hierro añadiéndole un óvalo a la “A” coronada que acabó en manos de Victorino, y con este se marcan a fuego las reses a día de hoy.


Curiosamente, las riendas de la ganadería las lleva el francés Fabrice Torrito, que hace las labores de mayoral impartiendo criterio en el presente.


Acostumbrados a cancelas y a paisajes salmantinos, Javier Silva nos explica ante nuestra perplejidad: -“El toro más importante de la ganadería fue “Laborioso”, indultado en la Real Maestranza de Sevilla en la década de los sesenta”. Fue “Laborioso”, a quien “Arrojado”, de Núñez del Cuvillo, le quitó el título de último toro indultado en Sevilla. La condición del burel y los criterios utilizados para el indulto nada tuvieron que ver entre ellos, a éste no se lo echó “el encumbrado Manzanares” a las espaldas, bien lo sabe Dios.

Así pues, “Laborioso”, de padre Veragueño (recuerden, vía Domecq)  y madre  Isaías y Tulio,  se coronó como semental de la ganadería durante más diez años.


-“Siempre se ha seleccionado buscando la rama de Isaías y Tulio, aquí era lo que gustaba y lo que funcionaba. Sin embargo, hubo que refrescar ante la consanguinidad, y se hizo con reses del Marqués de Domecq”.

Continúa. –“Desde que llegó Fabrice, se está retomando el rumbo. Sabe lo que quiere, y desea desechar lo del Marqués. Va a costar, porque ha fijado fuertes caracteres, pero nadie como el para conseguirlo”.

Sin más dilación nos disponemos a visitar los cercados con Javier Silva. Comenzamos por el de los utreros.

El morado y amarillo de las flores que cubren el pasto enamora. Colchón de un sueño, ideal para el regocijo, guardado y regenteado por unos tíos herrados con el guarismo 1, pero con hechuras de auténticos cuatreños.




Impresiona lo rematados que están algunos a estas alturas, más si cabe siendo utreros. Alfileres, de puntas negras y palas blancas que meten miedo, miradas de bravura, y silencio. Bajamos del remolque e intentamos acercarnos lo máximo posible; más bien… lo que ellos nos dejen acercar.




Bellos momentos los vividos, nos miramos y conversamos en voz baja. No nos quitan ojo.

Trance completamente distinto al que viviríamos en el cerrado de los toros, ya nos lo advirtió Javier. Impecable la presentación de los bureles, llegamos a tener la sensación de entrar en una jaula de leones hambrientos. Ni que decir tiene que aquí fue imposible pisar y sentir la hierba. No nos dejaron.



Al paso del tractor montan armas, descuelgan el testuz y giran sobre cuartos delanteros… ¿se masca la tragedia? Admirable percepción la del vaquero, pues les echa de comer a diario y con misma frecuencia se somete a constantes sustos.

Hubo que pisar el acelerador del tractor en varias ocasiones para evitar la embestida del número 13, sus arrancadas eran de todo menos de toro bravo, pero si no hubiésemos andado prestos, nos hubiera echado a los lomos con remolque y todo, eso seguro.


Llevando a cabo una síntesis general, el gen pedrajeño de Isaías y Tulio se entremezcla con el Marqués de Domecq, saliendo ejemplares de una u otra rama, y otros que aúnan características de ambas líneas.

Para llevar a cabo la labor de eliminación de la procedencia del Marqués, Fabrice ha introducido de nuevo dos sementales de Isaías y Tulio, de nombres “Aceitunito” y “Aturdido”, ahora mismo son los que padrean en la divisa.



Le preguntamos a Javier Silva: -“¿Gustaron ambos ejemplares en la tienta?” –“A mí, no”. Nos responde sonriendo ante su inesperada afirmación. –“Al mayoral le encantaron, pero para ponerse delante de ellos hubo que sudar”. Ahora lo entendemos, y reímos. –“Al salir de chiqueros metían miedo. Atentos a cualquier movimiento, ese tintineo de cabeza encampanada retándote hacía que se te pusieran de corbata. En el caballo fueron máquinas, la verdad”. “Pronto empezaremos a probar sus productos”.


Nos trasladamos a la plaza de tientas y nos recreamos ante tan distendida conversación con el venezolano.

Capote, muleta, estoque, y carro para entrar a matar. Se cierne la noche sobre “Mirandilla”, el abrigo ya no sobra, y encender los focos de la plaza se hace necesario.

A Javier no lo proclaman portales taurinos, tampoco programas de televisión embobados con las figuras de ahora; no obstante, forma parte de este mundo como el que más.

-“No entiendo por qué los chavales que pretenden ser toreros tienden a imitar a esta serie de figuras". Nosotros tampoco entendemos estas modas y tendencias, la verdad.

La charla avanza, mientras Javier, apodado y anunciado en los carteles como “El Javi”, nos imparte unas lecciones ante el carro. –“No os imagináis el poder extremo que tiene ahora mismo las figuras en el mundo del toro. Dueños y señores de absolutamente todo, y yo me pregunto: ¿En qué lugar queda el toro?”.


Nos cuenta que, por “Mirandilla”, se dejan caer habitualmente toreros como Daniel Luque o Rafaelillo. Ambos torean reses del marqués en el campo. –“Con Daniel tuve una conversación hace bien poco sobre su corrida en Sevilla con los Miuras”. “Solo alcanzó a decirme: negro, llevo veinte días sin dormir, tengo miedo”. “Le deseo todo lo mejor ante este compromiso de gran responsabilidad para él”.

A la luna de Gerena, Javier Silva, nosotros y el silencio. Lo rompe el mugido y reburdeo del toro en la noche, lástima que no podamos transmitir a la vez sonido y silencio a través de estas líneas… mensajes al viento de bravura. No hay pieles cárdenas en la oscuridad, mas también ellos son Albaserradas que comienzan de nuevo una vez más.



Jorge Rodríguez Rodríguez

2 comentarios:

  1. Buenas tardes. Muy buenas fotos, buenisimas, y uno se puede casi imaginar la conversacion con el vaquero. Un saludo.
    Kaparra

    ResponderEliminar
  2. Enhorabuena, gran entrada, grandes fotos y grandes noticias con esos pedrajas que aún sobreviven.
    Un saludo.

    ResponderEliminar