miércoles, 25 de diciembre de 2013

El legado de “Cuchareto”: Francisco Galache de Hernandinos

Amanece Dios en Villavieja de Yeltes la fría mañana del 20 de diciembre, y, es que, al igual que enamora la capital charra por la noche, también lo hace su campo bravo durante el día.

Difícil dar a la primera con Hernandinos si nunca antes has estado allí, paraje idílico, constantes reburdeos y pintas blancas veragüeñas sobre lienzos ibarreños de Santa Coloma que derivan de la rama “Encinas” del encaste Vega-Villar. Francisco Galache de Hernandinos.



Casa ganadera distinta, hasta el punto de darnos recibimiento. Ni mastines, ni pastores alemanes, aquí nos saluda un siamés terror de ratones y pardales.

Hoy nos acompaña Pedro Ildefonso, 27 años de experiencia como mayoral de la ganadería. Ataviándose en un peculiar rincón de la casa lleno de sabor nos dice: - “Los franceses dan con este sitio enseguida, esos no se pierden”. Ojalá pasen por allí muchos franceses a lo largo del año, buena señal sería.




Entramos en el cercado de los novillos-toros, 40 ejemplares aproximadamente. Ingente es el placer de llegar a la dehesa charra y encontrarte con el toro en tipo, tal y como lo vas buscando. Cuartos delanteros casi pegados a tierra, manos cortas y testuz acarnerada, es el legado que dejó en herencia el mítico semental “Cuchareto”, aquel Santa Coloma ibarreño que marcó caracteres tan fuertes como para crear sendero propio dentro del encaste, por aquellos entonces en manos de José Vega, quien posteriormente vendió las cabezas de ganado a los hermanos Villar, Francisco y Victorio. 


Toros que embaucan con su maravillosa estampa, la cual quisiéramos inmortalizar… si nos dejan. 


Lo dijo André Viard: -“Son unos toros difíciles de fotografiar. Unas veces porque están muy lejos y otras porque se acercan demasiado”. En efecto, es cierto. También lo es porque no paran, siempre de un lado para otro del cercado, comportamiento muy peculiar e impredecible el de este tipo de toro en el campo. Parecen mostrar aprecio y desprecio a su querencia al mismo tiempo, llegando a ponerte en situaciones comprometidas en más de una ocasión.




Reburdeos y mugidos que no cesan, se respira bravura, tensión y acometividad por los cuatro costados.



La pregunta era obligada: -“¿Se ha llegado a cruzar el encaste Urcola y el de Vega-Villar alguna vez en esta casa a lo largo de la historia?” Nos responde el mayoral: -“Nunca. Siempre se ha llevado por separado y actualmente tan solo quedan unas treinta vacas de Urcola en la ganadería”.

Y, -“¿Qué ha sido de los varios cinqueños que habitaban Hernandinos el pasado verano?”. –“Les hemos dado salida a todos, pero unos a las calles y otros a rejones. Para esto último hemos llegado a lidiar una corrida que era propia de Madrid. Perfecta de hechuras”.
“Lidiar y llegar a conseguir objetivos está muy difícil. Con lo de Domecq lo están jodiendo todo.”

Sale a relucir el festejo popular, concretamente el encierro destinado a Miróbriga el pasado Carnaval del Toro. –“En Ciudad Rodrigo no se obró correctamente. A este toro hay que hacerle las cosas muy bien y tener una buena parada de cabestros, como la de Pedro Caminero, que es la adecuada para este tipo de festejos” Nos afirma el mayoral.

-“Yo no suelo tener problema para apartar y embarcar los toros. Me meto con el caballo y en la mayoría de las ocasiones lo suelo conseguir sin necesidad de parada de cabestros, eso sí, ayudándome de sus querencias y haciéndoles las cosas muy bien. Sin embargo, siempre advierto al encargado de los portes. Estos animales al bajar del camión son capaces de matarse contra una puerta, hay que tener mucho cuidado”.





Unas 160 vacas madres y seis sementales se encargan de asegurar el futuro de la divisa transmitiendo sus caracteres, hembras de pelos y encornaduras variopintas, muchas de ellas amparando a sus recién alumbrados recentales. Momentos bellos junto a las mismas, nos aguantaron muy bien, y muy cerca. Los silbidos y voces de Pedro las hace congregar viniendo al paso desde cualquier punto del cercado. En un momento, fuimos rodeados por decenas de negras y berrendas progenitoras. Momento mágico.





El Vega-Villar de Francisco Galache no tiene porqué ser berrendo, muchos de ellos salen completamente negros, calceteros, coleteros y luceros. La clave de la distinción, más que en el pelo, reside en la hechura, el perfil del testuz, y su encornadura. –“Hay gente que en cuanto ve un toro nuestro que es negro al completo duda de su procedencia. Todo depende del semental y los pelos que transmita a sus descendientes”.




Actualmente se encuentra cubriendo el lote de vacas “Chillón”, Nº 48, cinqueño y tan berrendo que parece ensabanado. Se ha elegido por reata, como se hace con todos los sementales en esta casa ganadera, y ya está dando sus primeros productos. Pasamos también tiempo ante su penetrante y atenta mirada, quizá contribuya a dar mayor variedad cromática a la ganadería y elevar el porcentaje de accidentes en cuanto a pelo blanco se refiere.



Caso curioso es el de la presencia de pelo berrendo en colorado, sobre todo en las vacas. Por la loma asoma una que, más que berrenda, es salpicada, pelaje más típico de divisas como Concha y Sierra que de la que hoy os presentamos. Tiene su lógica, pues la sangre de Veragua que contribuye a la fundación del encaste Vega-Villar es tan vazqueña como la de la ganadería antes mencionada. Salto atrás en el tiempo de más de un siglo, algo apasionante.



Otra más, también berrenda en colorado, tentada por “El Juli” (sí, habéis leído bien, “El Juli”) y aprobada con alta nota, ha dado como descendencia a otro de los sementales que ahora padrean en Hernandinos. Sin embargo, él es berrendo en negro, y su descendencia también lo es.



Total semejanza encontramos entre las miradas encendidasde la rama “Encinas” de Vega-Villar, y la de las dos líneas con predominio ibarreño del encaste Santa Coloma, “Coquilla” y “Graciliano”, y, es que,  cimentan su origen en la misma matriz; Murube- Ibarra, para después cruzar lazos sanguíneos con Saltillo primero, y con Veragua después. Afortunada Salamanca, pues en sus dominios habitan las joyas genéticas anteriormente descritas.




Nos habla Pedro Ildefonso de sus vivencias con don Paco Galache, ya fallecido y tío del actual Francisco Galache. A él se deben los triunfos cosechados en décadas pasadas, capitaneó el buque insignia de los “patasblancas” y nunca se doblegó a las peticiones de compra de ganado que le llegaban del exterior. El mayor interesado siempre fue Victorino Martín, que la siguió pero no la consiguió, al menos estando en vida don Paco Galache. Nunca quiso vender ni una sola cabeza de ganado, lo suyo era lo mejor y no permitiría competencia de ningún tipo, nos explica el mayoral. A la muerte de don Paco se hicieron particiones sorteando los lotes de vacas y sementales. Uno de esos lotes fue a parar, después de un tiempo, a manos de Victorino Martín, conseguiría por fin su gran objetivo; -“Si don Paco levantara la cabeza iría corriendo a las Tiesas a recuperar el ganado que compró Victorino” nos relata Pedro Ildefonso.


 

Es por tanto Hernandinos ese lugar en el cual, toro y esencia se hacen uno, así lo ha sido a lo largo de la historia. Cuna de casta y bravura, como su hierro, que adquiere esta peculiar forma tras enlazar la F y la G. El viento corre entre la flora y blancas patas, también negras… entre encinas, y “Encinas”. Nos queda el momento de la despedida.

-“Gracias Pedro por su amabilidad, sus relatos y explicaciones. En próximos días tocará hablar con el ganadero”. –“Gracias a vosotros, seguid con vuestra afición y difundidla. Felices fiestas y no perdáis cuidado en la carretera durante estos días. Es de recibo que al toro se le adjudique el derecho a matar y a morir. Lo que no es concebible es que se pierdan vidas humanas dentro de un coche. Salud y suerte”.

Jorge Rodríguez

2 comentarios:

  1. Una verdadera pena que no se pueda disfrutar de esta ganadería en las ferias españolas por culpa del monopolio (ganadero- empresario- apoderado) al que someten las empresas a la fiesta.
    El aficionado ha cambiado el concepto de toro, y así van las cosas. Esto se ha convertido en algo rutinario, y la rutina no da emoción... Y menos espectáculo.

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  2. Una verdadera pena que no se pueda disfrutar de esta ganadería en las ferias españolas por culpa del monopolio (ganadero- empresario- apoderado) al que someten las empresas a la fiesta.
    El aficionado ha cambiado el concepto de toro, y así van las cosas. Esto se ha convertido en algo rutinario, y la rutina no da emoción... Y menos espectáculo.

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