miércoles, 25 de diciembre de 2013

El legado de “Cuchareto”: Francisco Galache de Hernandinos

Amanece Dios en Villavieja de Yeltes la fría mañana del 20 de diciembre, y, es que, al igual que enamora la capital charra por la noche, también lo hace su campo bravo durante el día.

Difícil dar a la primera con Hernandinos si nunca antes has estado allí, paraje idílico, constantes reburdeos y pintas blancas veragüeñas sobre lienzos ibarreños de Santa Coloma que derivan de la rama “Encinas” del encaste Vega-Villar. Francisco Galache de Hernandinos.



Casa ganadera distinta, hasta el punto de darnos recibimiento. Ni mastines, ni pastores alemanes, aquí nos saluda un siamés terror de ratones y pardales.

Hoy nos acompaña Pedro Ildefonso, 27 años de experiencia como mayoral de la ganadería. Ataviándose en un peculiar rincón de la casa lleno de sabor nos dice: - “Los franceses dan con este sitio enseguida, esos no se pierden”. Ojalá pasen por allí muchos franceses a lo largo del año, buena señal sería.




Entramos en el cercado de los novillos-toros, 40 ejemplares aproximadamente. Ingente es el placer de llegar a la dehesa charra y encontrarte con el toro en tipo, tal y como lo vas buscando. Cuartos delanteros casi pegados a tierra, manos cortas y testuz acarnerada, es el legado que dejó en herencia el mítico semental “Cuchareto”, aquel Santa Coloma ibarreño que marcó caracteres tan fuertes como para crear sendero propio dentro del encaste, por aquellos entonces en manos de José Vega, quien posteriormente vendió las cabezas de ganado a los hermanos Villar, Francisco y Victorio. 


Toros que embaucan con su maravillosa estampa, la cual quisiéramos inmortalizar… si nos dejan. 


Lo dijo André Viard: -“Son unos toros difíciles de fotografiar. Unas veces porque están muy lejos y otras porque se acercan demasiado”. En efecto, es cierto. También lo es porque no paran, siempre de un lado para otro del cercado, comportamiento muy peculiar e impredecible el de este tipo de toro en el campo. Parecen mostrar aprecio y desprecio a su querencia al mismo tiempo, llegando a ponerte en situaciones comprometidas en más de una ocasión.




Reburdeos y mugidos que no cesan, se respira bravura, tensión y acometividad por los cuatro costados.



La pregunta era obligada: -“¿Se ha llegado a cruzar el encaste Urcola y el de Vega-Villar alguna vez en esta casa a lo largo de la historia?” Nos responde el mayoral: -“Nunca. Siempre se ha llevado por separado y actualmente tan solo quedan unas treinta vacas de Urcola en la ganadería”.

Y, -“¿Qué ha sido de los varios cinqueños que habitaban Hernandinos el pasado verano?”. –“Les hemos dado salida a todos, pero unos a las calles y otros a rejones. Para esto último hemos llegado a lidiar una corrida que era propia de Madrid. Perfecta de hechuras”.
“Lidiar y llegar a conseguir objetivos está muy difícil. Con lo de Domecq lo están jodiendo todo.”

Sale a relucir el festejo popular, concretamente el encierro destinado a Miróbriga el pasado Carnaval del Toro. –“En Ciudad Rodrigo no se obró correctamente. A este toro hay que hacerle las cosas muy bien y tener una buena parada de cabestros, como la de Pedro Caminero, que es la adecuada para este tipo de festejos” Nos afirma el mayoral.

-“Yo no suelo tener problema para apartar y embarcar los toros. Me meto con el caballo y en la mayoría de las ocasiones lo suelo conseguir sin necesidad de parada de cabestros, eso sí, ayudándome de sus querencias y haciéndoles las cosas muy bien. Sin embargo, siempre advierto al encargado de los portes. Estos animales al bajar del camión son capaces de matarse contra una puerta, hay que tener mucho cuidado”.





Unas 160 vacas madres y seis sementales se encargan de asegurar el futuro de la divisa transmitiendo sus caracteres, hembras de pelos y encornaduras variopintas, muchas de ellas amparando a sus recién alumbrados recentales. Momentos bellos junto a las mismas, nos aguantaron muy bien, y muy cerca. Los silbidos y voces de Pedro las hace congregar viniendo al paso desde cualquier punto del cercado. En un momento, fuimos rodeados por decenas de negras y berrendas progenitoras. Momento mágico.





El Vega-Villar de Francisco Galache no tiene porqué ser berrendo, muchos de ellos salen completamente negros, calceteros, coleteros y luceros. La clave de la distinción, más que en el pelo, reside en la hechura, el perfil del testuz, y su encornadura. –“Hay gente que en cuanto ve un toro nuestro que es negro al completo duda de su procedencia. Todo depende del semental y los pelos que transmita a sus descendientes”.




Actualmente se encuentra cubriendo el lote de vacas “Chillón”, Nº 48, cinqueño y tan berrendo que parece ensabanado. Se ha elegido por reata, como se hace con todos los sementales en esta casa ganadera, y ya está dando sus primeros productos. Pasamos también tiempo ante su penetrante y atenta mirada, quizá contribuya a dar mayor variedad cromática a la ganadería y elevar el porcentaje de accidentes en cuanto a pelo blanco se refiere.



Caso curioso es el de la presencia de pelo berrendo en colorado, sobre todo en las vacas. Por la loma asoma una que, más que berrenda, es salpicada, pelaje más típico de divisas como Concha y Sierra que de la que hoy os presentamos. Tiene su lógica, pues la sangre de Veragua que contribuye a la fundación del encaste Vega-Villar es tan vazqueña como la de la ganadería antes mencionada. Salto atrás en el tiempo de más de un siglo, algo apasionante.



Otra más, también berrenda en colorado, tentada por “El Juli” (sí, habéis leído bien, “El Juli”) y aprobada con alta nota, ha dado como descendencia a otro de los sementales que ahora padrean en Hernandinos. Sin embargo, él es berrendo en negro, y su descendencia también lo es.



Total semejanza encontramos entre las miradas encendidasde la rama “Encinas” de Vega-Villar, y la de las dos líneas con predominio ibarreño del encaste Santa Coloma, “Coquilla” y “Graciliano”, y, es que,  cimentan su origen en la misma matriz; Murube- Ibarra, para después cruzar lazos sanguíneos con Saltillo primero, y con Veragua después. Afortunada Salamanca, pues en sus dominios habitan las joyas genéticas anteriormente descritas.




Nos habla Pedro Ildefonso de sus vivencias con don Paco Galache, ya fallecido y tío del actual Francisco Galache. A él se deben los triunfos cosechados en décadas pasadas, capitaneó el buque insignia de los “patasblancas” y nunca se doblegó a las peticiones de compra de ganado que le llegaban del exterior. El mayor interesado siempre fue Victorino Martín, que la siguió pero no la consiguió, al menos estando en vida don Paco Galache. Nunca quiso vender ni una sola cabeza de ganado, lo suyo era lo mejor y no permitiría competencia de ningún tipo, nos explica el mayoral. A la muerte de don Paco se hicieron particiones sorteando los lotes de vacas y sementales. Uno de esos lotes fue a parar, después de un tiempo, a manos de Victorino Martín, conseguiría por fin su gran objetivo; -“Si don Paco levantara la cabeza iría corriendo a las Tiesas a recuperar el ganado que compró Victorino” nos relata Pedro Ildefonso.


 

Es por tanto Hernandinos ese lugar en el cual, toro y esencia se hacen uno, así lo ha sido a lo largo de la historia. Cuna de casta y bravura, como su hierro, que adquiere esta peculiar forma tras enlazar la F y la G. El viento corre entre la flora y blancas patas, también negras… entre encinas, y “Encinas”. Nos queda el momento de la despedida.

-“Gracias Pedro por su amabilidad, sus relatos y explicaciones. En próximos días tocará hablar con el ganadero”. –“Gracias a vosotros, seguid con vuestra afición y difundidla. Felices fiestas y no perdáis cuidado en la carretera durante estos días. Es de recibo que al toro se le adjudique el derecho a matar y a morir. Lo que no es concebible es que se pierdan vidas humanas dentro de un coche. Salud y suerte”.

Jorge Rodríguez

martes, 17 de diciembre de 2013

Santa Coloma, culto a la bravura

En el Portón de la Huebra, un mesón de Vecinos (Salamanca), tras haber abandonado Sepúlveda y una suculenta comida entre amigos, nos empapamos de la verdadera esencia del toro conversando con tres de los estandartes de la sangre Santa Coloma del campo charro: Don Juan Sánchez Fabrés, Don Graciliano Pérez-Tabernero (la tercera generación), y los ganaderos de Hoyo de la Gitana, Don Ignacio, Don Joaquín y Don Fernando Pérez-Tabernero.

En ellos queda patente la verdad de dos de las líneas del encaste antes mencionado que llegaron a tierras salmantinas durante las primeras décadas del siglo XX; “coquillas” y “gracilianos”, predominio ibarreño.

La velada dio comienzo con auténticas lecciones sobre posibles cruzas entre las distintas ramas a las cuales derivó el encaste que el famoso y mítico Conde fundó. Maestros alquimistas cuyas teorías solo pretenden buscar la fiereza, la acometividad, la embestida franca, con verdad…  un idilio de casta y bravura.

Suena paradójico, pero todo esto choca contra la inestable estructura de la “toreabilidad” actual, surgen los problemas, y con ellos, el desmoronamiento de la Fiesta desde dentro.

Habla Don Graciliano: -“Yo no pago para asistir a un festejo en el cual disfruta el que se pone delante, porque si en verdad está disfrutando, el toro no es toro, sino otra cosa”.

Responde Don Juan Sánchez Fabrés: -“Todavía no he escuchado a nadie decir que haya disfrutado con un toro mío”.

Clara y contundente es la postura de Don Graciliano Pérez-Tabernero, la tauromaquia no avanza, al contrario, se desvirtúa a pasos agigantados. –“Picasso pintaba lienzos, era artista, pero no torero”. Asentimos, pues en el escalafón actual parece haber epidemia de “Picassos”. Continúa –“No me gusta ver al toro humillado, por eso el de mi casa nunca abría la boca, aunque tuviera media estocada dentro”. Ríe.


Dicen que cada ganadero imparte carácter propio a sus toros, y, por supuesto, Don Juan Sánchez Fabrés no iba a ser la excepción. –“El toro de Santa Coloma es ese que, a pesar de estar al borde de la muerte, no dobla, no abre la boca, y al primer descabello fallido se lleva de calle al subalterno siete metros. El miedo y la desesperación se apoderan de uno, y las orejas ya importan una mierda. Lo único que quieres es que el cabrón del toro doble y pasar el mal trago. Amigos, ¡estamos ante un toro bravo! Nadie dijo que fuese fácil”.

-“Sin embargo, hemos pasado del “Bullfighting” al “Bulldancing”, detrimento total del espectáculo”. No deja pasar oportunidad Don Juan Sánchez Fabrés para dejar claro una vez más que el Santa Coloma mira de modo distinto, sabe que estás detrás de la muleta, pero obedece, y entra a la franela hasta que se cansa de obedecer. A partir de aquí, o andas listo y poderoso, o estás perdido. El Santa Coloma cuando embiste es porque quiere hacerlo, no porque lo estés engañando.

-“Los perros, los caballos y los toros tienen alma, hay trasfondo más allá de su mirada”. Curiosa reflexión llena de sentimiento.

Nos habla Sánchez Fabrés de una graciosa anécdota ocurrida hace muy poco, en la boda de Miguel Ángel Perera y Verónica (hija de El Capea). El ganadero y Alejandro Talavante se dan la mano, a lo que el torero extremeño pregunta a Manuel Caballero: -“¿Quién es este hombre de barbas?” Caballero responde: -“Es Juan Sánchez Fabrés, y cría Santa Colomas”.–“¡Oú qué horror!” Se retiró como si hubiera visto al diablo. 

Continuamos tan interesante conversación, sigue hablando Fabrés: -“¿Por qué se le dará tanta importancia a la pureza de las sangres? De pureza genética no puede presumir ni el Rey; es más, el comportamiento de un toro varía en función de los pastos que lo alimentan”.

Ahí, saltó Don Graciliano: -“Yo, que ahora crío vacas asturianas, después de llevar seis años en mis cercados, se pelean entre ellas, presentan batalla, incluso alguna te da más de un susto. Y yo les pregunto, ¿por qué os comportáis así cuando sois oriundas de tierras en las cuales seis años atrás os rascaban la barriga y acariciaban los pitones? Que nadie lo dude, la salubridad de los pastos charros son propicios para el ganado bravo, favorecen el temperamento y la acometividad de las reses”.

Salió también en conversación el toro número 30, de nombre “Español” y guarismo 9, de pelo negro, lucero, el cual nos dio un buen susto en la última visita que hicimos a Pedro-Llen con la Asociación Taurina Espantes de Fuentesaúco el pasado año 2012. Salió desorejado de la última corrida de “coquillas” celebrada en Francia en este 2013, y aficionados del país vecino quisieron obsequiar a Juan Sánchez Fabrés entregándole a “Español” disecado, retornando así a las tierras que lo vieron nacer.

Punto interesante, el de la venta de “coquillas” que el padre de Juan Sánchez Fabrés hizo a Matías Bernardos “Raboso”, y con ellas el famoso hierro de la interrogación. Cuenta la historia que al cerrar el trato, Alfonso Sánchez Fabrés dijo a “Raboso”: –“En tus manos dejo las vacas, lo que ocurra después con ellas nadie lo sabe, es una incógnita”. Dicho hierro de la interrogación reside ahora en casa de Antonio Martín Tabernero, y sigue marcando a fuego, como no podía ser de otra forma, a un pequeño reducto de “coquillas”.

Y, ¿desde Bruselas? ¿Qué hay desde Bruselas? Responde Sánchez Fabrés: -“Bruselas, en principio, ayuda monetariamente a preservar el número de reses en cualquier explotación. El problema surge cuando al cajón de herrar entra un becerro, como otro cualquiera, y sale el toro número 17. Ya no es un becerro cualquiera”. Por tanto, modus vivendi y operandi completamente contrario a la idiosincrasia del toro de lidia. Si comenzamos a hablar de los saneamientos… no acabamos.

“Gracilianos” también crían nuestros amigos y jóvenes ganaderos de Hoyo de la Gitana. Palabras de Don Joaquín Pérez-Tabernero: -“Sólo refrescamos con un semental de Buendía en el año 67 por motivos de consanguinidad. Entró a cubrir y salió, nada más”. Del mismo modo, el mismo semental, prestó igual servicio en la ganadería de sus parientes, Pilar Población, también casa “graciliana”.



Para Joaquín Pérez-Tabernero la proporción óptima entre sangres (dentro del encaste santa Coloma) sería 75% Ibarra, 25% Buendía. “Estos porcentajes suelen variar en nuestra ganadería, tirando de ambas líneas en función de la etapa en la que nos encontremos”.

Según nos explica, en Francia están locos por lidiar sus toros –“Allí es distinto, todo por y para el toro. Saben apreciar la bravura y el trabajo del ganadero”.

“Coquillas” de Juan Sánchez Fabrés y “gracilianos” de Hoyo de la Gitana, entre otros, son la esperanza charra del encaste.

Reflexionemos. ¿Qué es la tauromaquia? Actualmente, los tintes del “olé” tienen una alargada sombra de subjetividad unida al concepto sobrevalorado de “arte”. La tauromaquia es un compendio de suertes para vencer, pero, ¿a quién vencer cuando el que sale por toriles ya está vencido?
El culto a la bravura siempre irá unido a Santa Coloma, ingrediente ahora mismo ausente en la descafeinada tauromaquia monótona, aburrida… con ingente necesidad de cambio y, a la vez, retorno a sus raíces. 




Crónica: Jorge Rodríguez

martes, 10 de diciembre de 2013

Sepúlveda de Yeltes, camada 2014

Tras el herradero mostrado durante los días pasados, volvimos a Sepúlveda la mañana del 28 de noviembre, esta vez, para recrearnos con el ganado de mayor edad de la divisa charra en compañía de Ángel Tapia, mayoral de la ganadería.




“Red”, el pastor alemán centinela, fue el primero en recibirnos, siempre obediente y cariñoso. Al poco, rompe la tranquilidad del campo “Coco”, el famoso can ensabanado que días atrás posó torero para nosotros.

Saludamos a Ángel Tapia, el hielo y los grados negativos protagonistas del primer intercambio de palabras, -“sarna con gusto no pica”, dice el refrán.
Aproximadamente son trece los novillos del guarismo 0, afortunados ellos, pues llegarán a toros. –“Hemos tenido que quitar mucho ganado. Son pocos los que se pueden permitir mantener una camada larga en estos tiempos” nos explica el bueno de Ángel.






Curiosos y tranquilos los novillos-toros, aguantaban bien nuestros lentos movimientos al bajar del Nissan 4x4. Miradas atentas, y susurro del viento entre la flora, una delicia.

El número 45, bien hecho, algo acapachado de cuerna, muy en la procedencia de Daniel Ruiz. El 38, un “Atanasio” de pro; corpulento, carifosco y de morrillo astracanado, no cabrá ni un alfiler en sus cuartos delanteros el próximo verano.





Insistimos al mayoral, ¿será más de Daniel Ruiz, o de Atanasio romántico y conservador? –“Hemos llegado a un tiempo en el cual lo que te gusta importa bien poco. Hay que adaptarse y vender”. No nos lo quiso decir directamente, pero, a la vez, nos lo dijo todo. Más tarde, se arranca con lo siguiente: -“Cuando un Atanasio embiste, embiste de verdad”.








¿Se moderniza y avanza la tauromaquia, o tan solo transcurre a la deriva de las modas? Reflexiones que te vienen a la cabeza cada vez que escuchas las voces del campo, voces sinceras y profundas.

Continúa Ángel Tapia: -“Antes era distinto para todo, los tratos se cerraban con la mano. Ahora, casi tienes que exigir cobrar la corrida antes de embarcarla, por si acaso”.
Interrogamos al mayoral, natural de Castraz de Yeltes por cierto, sobre su misión en los tentaderos. Nos comenta que su labor reside en ejecutar el tercio de varas –“Desde el caballo enseguida ves cómo es la becerra. La que da vueltas de un lado a otro sin fijeza, ¡está vista! ¡Dejadla! Sin embargo la brava de verdad acude sin pensárselo”.





Le preguntamos sobre los porcentajes actuales de ambas procedencias. La presencia de la sangre de Daniel Ruiz es mayor en la actualidad que la del encaste de Atanasio Fernández, y posiblemente termine absorbiéndolo.
Es Sepúlveda una ganadería en la cual no se corren los toros, -“Antes no se corría el ganado en ningún sitio. Ni se caía, ni andaba falto de movilidad”. Razón tienes Ángel, asentimos ante tu contundente afirmación.
¡Se cansaron pues los novillos!, ya no posan para nosotros. Agudizan la carrera sorteando robles y fresnos, golpes de tambor entre pezuñas y verde pasto que le recuerdan a uno el temido momento previo a un buen Espante saucano, salvando las diferencias, claro está.




Vamos a por las vacas.

Nos explica Ángel Tapia en el trayecto, cómo su padre trabajó de mayoral durante años en casa del suegro del maestro “El Viti”. Ignorábamos dicha historia.
Cercado distinto, extraño y nuevo para el lote de madres que lo habita, pues acaban de llegar de “La Fresneda” (Zamora) hace poco más de una semana.





El hielo de la mañana hace mella en los becerros, aletargados se ponen en pie al divisarnos. Los dos curiosos perros no pierden ocasión para ir a olisquear a los pequeños, a lo que arrancan tres madres enfadadas hacia ellos. La chorreada hace más hilo, el reencuentro con sus queridos recentales ya es un hecho.





Sin embargo, una de ellas, veleta de cuerna y de pelo negro zaíno, queda mirando desorientada. No encuentra a su cría, hecho que nos desconcierta. Seguimos a lo nuestro y repasamos una a una a las madres, de tonalidades negras y rojizas (unas más encendidas que otras), las pintas blancas, también presentes, típicas del característico pelo burraco de la divisa charra. 

Tras tirar varias fotos al mayoral con sus vacas de fondo, decidimos abandonar el cercado. Arranca el Nissan 4x4 y, de repente, surge uno de los momentos más bonitos que se pueden vivir en el campo bravo. Aquel recental que no encontrara la madre anteriormente citada, lo hayamos tumbado al amparo de un viejo alcornoque. Andando a pasos lentos y sin perder de vista el lote de vacas (por si las moscas), nos acercamos. Lentamente lo acariciamos y nos fotografiamos con él, o mejor dicho, con ella, pues es una hembra. ¿Quién sabe? Quizá una futura madre de la ganadería. Adormilada y entumecida por el frío no se levanta, seguro acudirá pronto su progenitora a darle protección.





¿Qué decir de la casa solariega de Sepúlveda de Yeltes? Hogar con sabor, si esas paredes hablaran posiblemente contarían que han acogido durante los duros inviernos meseteños a verdaderos hitos de la tauromaquia como Julio Robles o Pedro Gutiérrez “El Capea”. Nos enseña Ángel los tres toros de oro con los cuales la ganadería fue galardonada en los años 1984, 1985 y 1989, siendo ésta, la única divisa en conseguir el citado premio durante dos años consecutivos.

Fría y deshabitada muestra también cabezas disecadas de toros célebres, todos ellos “Atanasios”, como debe de ser.






La jornada concluye, es hora de despedirnos del paraje del Yeltes. También lo hacemos con Ángel Tapia, gracias por su paciencia y su simpatía en estos malos tiempos en los cuales criar toros bravos parece ser el último eslabón de la cadena, y el que menos importa al respetable.

Susurros del campo charro, susurros del campo bravo. De donde todo procede, donde todo tiene su comienzo. Laboratorio de genética brava, valores conocidos y a la vez ignorados, donde “de toros nos saben ni las vacas” y donde 2+2 no siempre serán 4, pero de donde siempre surgirá la verdadera esencia del toro.


Crónica: Jorge Rodríguez

domingo, 1 de diciembre de 2013

Bautizo a hierro y fuego en Sepúlveda de Yeltes

-La Esencia del Toro- abre sus puertas. La verdad de este mundo plasmada en pinceladas y matices de dos aficionados al mundo taurino oriundos de tierras calabresas (Cantalapiedra, Salamanca), y también de tierras saucanas (Fuentesaúco, Zamora).
<<El mundo del toro desde un punto de vista romántico y reminiscente; él, aquí será el Rey>>


Hoy el campo se viste de fiesta. Aunque sea un día de trabajo duro, tiene cierto toque festivo, como cuando se bautiza al pequeño de la familia, los machos y hembras de la divisa charra Sepúlveda de Yeltes también serán bautizados con el agua del río que lleva el mismo nombre y el incandescente hierro familiar; números de orden, agrupación ganadera y el guarismo 3.




La mañana es fría en Castraz de Yeltes, un día de esos 9 meses de invierno, como se dice en Salamanca, pero el sol junto al calor de las bombonas de propano atempera la jornada. Son 53 los machos y 38 las hembras que hoy se hierran, cada vez es más predominante el pelo colorado encendido de la nueva procedencia Daniel Ruiz, pero si vemos las notas, el encaste de Atanasio Fernández sigue estando presente; “Graneras”, “Enrejadas”, “Argelonas”, “Cubas”…
Cuando Don Íñigo Sánchez-Urbina da la orden se empiezan a marcar uno a uno los machos; número, guarismo, el hierro de la Unión de Criadores de Toros de Lidia y el hierro de Sepúlveda de Yeltes (que, como cuenta la historia, se creó copiando la pisada de una gallina). Un trabajo rápido y bien ejecutado que remata Ángel Tapia, mayoral de Sepúlveda, desparasitando a todos los animales que pasan por el cajón.




























Entre los asistentes se encuentra la hija de Don Íñigo, Mencía, nombre tan castellano como el de la ganadería que sus padres regentan. Con ella, el futuro está más que asegurado; abre y cierra puertas, arrea a las becerras para que entren en la manga, pone la marca de la casa… Quiere ser veterinaria en un futuro pero está encantada con su herencia familiar.




El tiempo transcurre, uno tras otro pasan los futuros toros por el cajón, se marcan y toman la libertad del campo, no antes de ser acosados por el pequeño perro ensabanado (siguiendo el argot taurino), otro de los protagonistas de la mañana.





Una vez terminados los machos, el trabajo con las hembras pasa a ser monótono, hasta que la rutina rompe con la entrada al cajón de una becerra berrenda en negro, -“Su madre es burraca y su padre colorado”-¿Curiosidades del campo? Íñigo se encoge de brazos.






No se quisieron perder la ineludible cita Don Manolo Pérez-Tabernero, hijo de Don Antonio Pérez de San Fernando, y Don Juan Sánchez-Fabrés.





Allí dejamos a Íñigo, a su esposa Verónica, a su hija Mencía, al gran mayoral Ángel Tapia, y a la pequeña plaza de tientas, que brilla con aroma romántico que emana de esta casa ganadera habiendo dado tantos triunfos en el pasado y, esperemos, siga dando en el presente y futuro de la historia de la tauromaquia.




Crónica: Jorge Rodríguez & Ismael Sánchez