miércoles, 11 de marzo de 2015

Valdefresno; bravura infranqueable

Lejos de aprovechar rebufos de un sistema en el cual el poder se concentra en manos de unos pocos, y la monotonía se instaura en el albero del palenque de las ferias, Nicolás y José Enrique Fraile siguen la estela de quien perpetuó la casta y exigencia propia del que concibe al toro como tótem de la Fiesta; su padre, don Nicolás Fraile Martín.



Herencia de quien eligió la matriz de Tamarón para modelar sus propios ejemplares, obra de Atanasio Fernández, aunada en esta ocasión con otro paradigma ganadero que regó exitosa sangre en el campo de Salamanca, como fuera Lisardo Sánchez.

En el término municipal de Tabera de Abajo (Salamanca), pastan las reses de generosa cuna y pelo astracanado de la ganadería Valdefresno. Nicolás Fraile Mazas nos acompañará en una mañana soleada de antesala primaveral.




Nos afirma el ganadero que pese a las nuevas corrientes que actualmente imperan en el panorama taurino, en esta casa no se ha variado el criterio de selección. Incluso en ejemplares con fama de abantos en los primeros tercios de la lidia, la familia Fraile Mazas sigue enalteciendo la importancia del comportamiento del toro en la suerte de varas, la exigencia es máxima.

-“Siempre hemos seleccionado en pro a la buena pelea que debe tener un toro en el caballo. Ahora mismo la lidia es muy exigente, el toro debe cumplir en todos y cada uno de los tercios; en la muleta también, por supuesto”. Nos relata Nicolás Fraile.


Comenzamos viendo una corrida del segundo hierro de la casa, el de Fraile Mazas, que tendrá como destino la plaza de Las Ventas de Madrid. Toros de hechuras reunidas, muy parejos, y con el trapío propio que exige la primera plaza del mundo. Prácticamente pegados al suelo, cortos de manos, imponentes cuartos delanteros y caras de seriedad suprema. Toros “en tipo” como se suele decir en el argot taurino, descriptibles en cualquier apología del encaste Atanasio-Lisardo.



En otro de los cercados, aguardan más ejemplares del hierro titular de la casa, el de Valdefresno. Recordamos que tanto en este como en el de Fraile Mazas, la procedencia y los criterios de selección son exactamente los mismos.

Nos cuenta el ganadero: -“A nosotros no nos sirve ese toro que va y viene y que no transmite a los tendidos. Quizá haya toreros que ahora mismo sea lo que demandan, pero a nosotros no nos vale. Intentamos transmitir caracteres señeros muy utilizados en la selección de todas las ganaderías, pero que el toro transmita siempre, que se entregue con codicia. Que el espectador tenga la sensación de que ahí, abajo, hay peligro. Casta, bravura y nobleza, peros siempre con emoción”. Da gusto escuchar a ganaderos con las ideas tan claras, al igual que quedaron para el recuerdo múltiples testimonios de quien les transmitió esa forma de ser fieles a lo que eran, y a lo que tenían, sin dejarse doblegar por agentes externos.




Toros de triunfo, exigentes, que dejan faenas para la historia como la de aquel “Lironcito” del San Isidro de 1996. Por supuesto, otras muchas más recientes pero quizá menos mediatizadas. Valdefresno sigue siendo garantía de éxito y expectación para todos los aficionados que desean emocionarse en el palenque de las plazas más importantes, no tenemos duda de ello.

En este segundo cercado, saltan a la vista aquellos toros procedentes de la compra que la familia hizo en 2008 a Javier Pérez-Tabernero, sangre pura de Atanasio Fernández. La hechura dista considerablemente de la del toro de Valdefresno de siempre, pero según nos explica el ganadero, los resultados están siendo magníficos: -“En 2008 introducimos 40 vacas y 1 semental de Javier Pérez-Tabernero, dada la amistad que nos une con él y su deseo de deshacerse de la vacada de Atanasio. Siempre hemos tendido a refrescar más con vacas que con sementales, la fijación de caracteres y condiciones es más lenta, más paulatina, pero más segura a nuestro modo de entender”.




Por tanto, ese pelo colorao cenizo y apagado, que siempre se ha dado en vacadas procedentes de Atanasio Fernández, se da ahora en algún que otro ejemplar de Valdefresno. También los pelos burracos, muy abundantes en otras ganaderías de similares características como el Puerto de San Lorenzo o Los Bayones, sin embargo, aquí seguirá predominando el negro zaino salvo contadas excepciones.

Este toro de Javier P-T es más alto, quizá más basto, pero pretende ser un complemento perfecto para el prototipo bajo, serio y bien proporcionado del toro de Valdefresno de siempre. Por supuesto, no se perderá la línea habitual de esta casa ganadera en cuanto a hechuras.

 Mientras tanto, un 108 que al igual que sus hermanos luce una imponente arboladura, se gustaba y dejaba retratar ante la cámara. Pasada la primavera no le cabrá ni un alfiler en sus astracanados cuartos delanteros.


-”Te haces ganadero para lidiar en ferias importantes, y que tus toros demuestren lo que llevan dentro para satisfacción de una vida dedicada a ellos en cuerpo y alma. Sin embargo, no rehuimos a destinar también ganado a los festejos populares, es un mercado que años atrás ha dado salida a muchos ejemplares que estaban condenados a quedarse sin vender. Por ello, hay que agradecérselo”.

Aprovechando esta incisión en un campo tan laureado por nosotros como es el del festejo taurino popular, quisiéramos destacar el buen juego desplegado por el lote de seis toros de Valdefresno el pasado martes del Carnaval del Toro de Ciudad Rodrigo. Protagonizaron un gran encierro, desencierros, y sobre todo excelentes capeas en un coso tan singular como exigente. Al corte, al quiebro, y a la muleta, se revolvían codiciosos llegando a poner los tendidos en pie entre vítores en más de una ocasión.


Vislumbrando una primavera en la que toros y becerros continuarán su ciclo de vida, estancia, y muerte digna dentro de una cultura de siglos que, hoy por hoy muchos se atreven a poner en entredicho, nos despedimos de Nicolás Fraile Mazas y de su hermano José Enrique, que llegó al poco tiempo tras el reconocimiento diario pertinente de todo el ganado de la dehesa. Agradecemos a ambos el trato que nos dispensaron.





Siguen cambiando tendencias en esto del toro, pero perdurará en el campo lo aprendido de tus mayores, lo que hace que alguien se sienta orgulloso de que el legado que dejó no hace mucho, continúa nadando a contracorriente de esas tendencias, y que sigue inquebrantable la identidad transmitida, como infranqueable perdura en Valdefresno la bravura.

                                                             Jorge Rodríguez Rodríguez